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sábado, 13 de julio de 2013

Zenobia reina de Palmira

Bueno no se si llevamos bien el veranito o no, pero vamos a amenizar un poquito el blog. No se si estáis leyendo los libros propuestos para el verano, por si acaso os voy a dejar un poquito de historia que nunca viene mal, no se si la fuente ( La wikipedia ) sera de fiar pero ahí lo dejo:

Herbert Schmalz-Zenobia.jpg

Zenobia
Reina de Palmira
Herbert Schmalz-Zenobia.jpg
La última mirada a Palmira de la reina Zenobia, cuadro por Herbert Schmalz
Información personal
Nombre secularSeptimia Bathzabbai Zainib
Reinado267-272
Nacimiento23 de diciembre de 245
PalmiraSiria
Fallecimientodespués de 272
Roma
PredecesorSeptimio Odenato
Familia
PadreZabaii ben Selim o Julio Aurelio Zenobio
ConsorteSeptimio Odenato
Septimia Bathzabbai Zainib, más conocida como Zenobia (23 de diciembre 245 - 274), fue la segunda mujer del príncipe Odenato de Palmira y reina delImperio de Palmira entre 267 y 272. Odenato (castellanización del nombre Odenat) era un príncipe cliente del Imperio romano, pero fue asesinado en el 267 y entonces Zenobia tomó las riendas del poder a nombre de su joven hijo heredero.
Aprovechando las disputas en el interior del imperio por la corona del mismo, el reino de Palmira se sublevó e intentó crear su propio imperio con la intención de dominar a los dos que le flanqueaban, el romano y el sasánida. También tenían el incentivo de aprovechar el vacío de poder que el Imperio sasánida aún no había alcanzado a llenar. Las campañas militares de Zenobia le permitieron crear un imperio que abarcaba toda el Asia Menor e incluso logró tomar Egipto con sus tropas en el año 269, ya que allí se había levantado un posible candidato al trono romano. Zenobia logró deponer al pretendiente y reclamó la corona del imperio para su hijo.
Gobernó Egipto hasta el año 272, cuando fue derrotada y enviada como rehén a Roma por el emperador Aureliano. A partir de este momento, el destino de Zenobia parece confuso. Existen múltiples teorías desde que una enfermedad acabó con la vida de Zenobia, hasta que fue una huelga de hambre o unadecapitación la causa de su muerte. La versión más optimista cuenta que Aureliano quedó tan impresionado por Zenobia que la liberó, otorgándole una villa en Tibur (actual TívoliItalia) donde se convirtió en una filósofa destacada de la alta sociedad, viviendo con sus hijos como una matrona romana.
Si quereis saber mas visitar el enlace http://es.wikipedia.org/wiki/Zenobia

Palmira (en árabe تدمر Tadmor1 o Tadmir) fue una antigua ciudad nabatea situada en el desierto de Siria, en la actual provincia de Homs a 3 km de la moderna ciudad de Tedmor2 o Tadmir, (versión árabe de la misma palabra aramea "palmira", que significa "ciudad de los árboles de dátil"). En la actualidad sólo persisten sus amplias ruinas que son foco de una abundante actividad turística internacional. La antigua Palmira fue la capital del Imperio de Palmirabajo el efímero reinado de la reina Zenobia, entre los años 266 - 272

Para saber mas de Palmira visitar http://es.wikipedia.org/wiki/Palmira

viernes, 15 de marzo de 2013

Recomendacion de lectura Paradero desconocido de Kressmann Taylor


Hola queridos tertulianos, bueno perdón tertulianas que tertuliano solo hay uno, el otro día Pilar me aconsejo leerme este libro y hoy después de leerlo creo que seria egoísta no compartirlo con todas vosotras, simplemente deciros que se lee en media hora ya que es muy cortito y sencillamente genial. deciros que existe una obra de teatro y un blog que se llama paradero desconocido

Sinopsis:

1932. El alemán Martin Schulse y el judío norteamericano Max Eisenstein se quieren como hermanos, y juntos han abierto una galería de arte en California. Pero Martin decide regresar a casa, así que Max se quedará a ocuparse del negocio. Desde el primer día se escriben cartas, como habían prometido, pero cuando Hitler ascienda al poder en 1933, la tierna complicidad de la primera
correspondencia empezará a bascular hacia el horror. Con admirable economía de medios, este epistolario retrata el horror ideológico de la Alemania nazi y, al mismo tiempo, la mecánica intemporal que separa a víctimas y verdugos. Aunque se trata de un relato relacionado con el Holocausto, Paradero desconocido es, entre otras cosas, un thriller impredecible.

Autora:
Kressmann Taylor es el pseudónimo de la escritora norteamericana Katherine Kressmann nacida en Portland, USA. Fue publicista, graduada por la Universidad de Oregón y escribió en algunas revistas de literatura. Ganó su primer premio literario a los once años.
Escribió tres libros y más de una docena de historias cortas. Durante diecinueve años fue profesora de literatura creativa y periodismo en el Gettysburg College de Pennsylvania, donde fue la primera mujer en obtener una cátedra.
La publicación de “Paradero desconocido” fue todo un éxito y causó gran revuelo por su prohibición en Alemania por el régimen nazi. En 1944 la novela fue llevada al cine con guión de la propia autora.


viernes, 1 de febrero de 2013

lunes, 28 de enero de 2013

Solo un breve apunte de la anterior tertulia, comento Fina que había visto un documental sobre las mujeres en la cárceles, que es de lo que trata el libro, pues bien lo he buscado y es tremendo lo que allí relatan os lo cuelgo aquí para que cada una de vosotras si queréis lo veis y saquéis vuestras conclusiones. Un saludo.


jueves, 27 de diciembre de 2012

Las trece Rosas


Continuamos con la lectura del libro de Dulce Chacon y con él nos vienen nuevos datos historicos, en este caso el triste suceso de las trece Rosas.





Fue uno de los episodios más crueles de la represión franquista. El 5 de agosto de 1939, trece mujeres, la mitad menores, fueron ejecutadas ante las tapias del cementerio del Este. Su historia sigue viva hoy en forma de libros, teatro, documentales y cine.

MÁS INFORIÓN

En el ambiente de ese verano de posguerra -tristísimo para unos y glorioso para otros-, se mezclaban las ruinas de los edificios y la pobreza de sus pobladores con las dolorosas secuelas físicas y psicológicas de la contienda. Y, sobre todo, abundaban ya la propaganda y la represión. El día a día de la capital estaba marcado por las denuncias constantes de vecinos, amigos y familiares; por la delación, los procesos de depuración en la Administración, en la Universidad y en las empresas; por las redadas, los espías infiltrados en todas partes, las detenciones y las ejecuciones sumarias. En junio habían comenzado, incluso, los fusilamientos de mujeres. "Españoles, alerta. España sigue en pie de guerra contra todo enemigo del interior o del exterior, perpetuamente fiel a sus caídos. España, con el favor de Dios, sigue en marcha, una, grande, libre, hacia su irrenunciable destino…", voceaban las radios de Madrid. "Juro aplastar y hundir al que se interponga en nuestro camino", advertía Franco en sus discursos.
Sería aquélla la última carta de Julia Conesa. Y ella lo sabía. Porque, junto a otras catorce presas de la madrileña cárcel de Ventas, había sido juzgada el día anterior en el tribunal de las Salesas. "Reunido el Consejo de Guerra Permanente número 9 para ver y fallar la causa número 30.426 que por el procedimiento sumarísimo de urgencia se ha seguido contra los procesados (…) responsables de un delito de adhesión a la rebelión (…) Fallamos que debemos condenar y condenamos a cada uno de los acusados (…) a la pena de muerte", dice la sentencia. A Julia la acusaban hasta de haber sido "cobradora de tranvías durante la dominación marxista".
Y apenas 24 horas más tarde, 13 de aquellas mujeres y 43 hombres fueron ejecutados ante las tapias del cementerio del Este. El momento lo recuerdan así algunas compañeras de presidio: "Yo estaba asomada a la ventana de la celda y las vi salir. Pasaban repartidores de leche con sus carros y la Guardía Civil los apartaba. Las presas iban de dos en dos y tres guardias escoltaban a cada pareja, parecían tranquilas" (María del Pilar Parra). "Algunas permanecimos arrodilladas desde que se las llevaron, durante un tiempo que me parecieron horas, sin que nadie dijera nada. Hasta que María Teresa Igual, la funcionaria que las acompañó, se presentó para decirnos que habían muerto muy serenas y que una de ellas, Anita, no había fallecido con la primera descarga y gritó a sus verdugos: '¿es que a mí no me matan?" (Mari Carmen Cuesta). "Si fue terrible perderlas, verlas salir, tener que soportarlo con aquella impotencia, más lo fue ver la sangre fría de Teresa Igual relatando cómo habían caído. Entre las cosas que nos dijo, fue que las chicas iban muy ilusionadas porque pensaban que iban a verse con los hombres [con sus novios y maridos, también condenados] antes de ser ejecutadas, pero se encontraron que ya habían sido fusilados" (Carmen Machado).
Quince de los ajusticiados ese 5 de agosto de 1939 eran menores de edad, entonces establecida en los 21 años. Por su juventud, a estas mujeres se las comenzó a llamar "las trece rosas", y su historia se convirtió pronto en una de las más conmovedoras de aquel tiempo de odio fratricida y fascismo. Un episodio sobre el que nunca se habrá escrito mucho. Lo investigó el periodista Jacobo García, ya en 1985. Lo noveló el escritor Jesús Ferrero en su libro Las trece rosas (Siruela, 2003), en el que dedica un capítulo a cada una de las muchachas y con su literatura las dota de vida y palabra, de sentimiento y dolor; le pone cara a sus verdugos… Lo documentó durante dos años, sin ficciones, y por eso aún con mayor crudeza el periodista Carlos Fonseca en Trece rosas rojas (Temas de Hoy, 2004): "No conocía la historia, no la busqué; ésta me buscó a mí a través de unos documentos que guardaba un tío de mi padre que pasó 20 años en la cárcel. Localicé el sumario, investigué; los familiares pusieron el material que tenían a mi disposición". En su libro duelen los testimonios de las familias, el momento de la condena, la partida hacia la muerte, la locura posterior de las madres de las fusiladas ante su pérdida, la indiferencia del régimen.
Retoma la historia de las trece rosas ahora la productora Delta Films en un largometraje documental títulado Que mi nombre no se borre de la historia, tal como pidió Julia en los últimos minutos de su vida. En la película se muestra el drama personal y el contexto social, político (su militancia en las Juventudes Socialistas Unificadas, JSU) y bélico en el que se mueven las protagonistas. "Es el primer documental sobre el suceso y entendimos que era urgente hacerlo porque son pocos los testigos vivos. Si no se recogen ahora sus voces, permanecerán para siempre en el olvido", dicen los directores, Verónica Vigil y José María Almela.
El destino triste de estas mujeres que no pudieron envejecer ha sido citado también en libros de Dulce Chacón o Jorge Semprún, y este mismo otoño lo acaba de llevar a escena la compañía de danza y teatro Arrieritos. Además ha sido inspiración para una organización socialista recién creada, Fundación Trece Rosas, "orientada a proyectos e iniciativas en las que se profundice en la igualdad y la justicia social". Y aún más: su vida y muerte es el argumento del próximo filme de Emilio Martínez Lázaro, con guión de Ignacio Martínez de Pisón y asesoría de Fonseca.
"Tras entrevistar a sus compañeros de organización, a sus familiares, concluimos que las trece rosas eran mujeres que sabían bien lo que hacían, y que con gran valentía y clarividencia lucharon contra el régimen antidemocrático que se avecinaba", comentan Vigil y Almela. "Se afiliaron a la JSU de forma consciente; pudiendo quedarse en casa, salieron a la calle y optaron por luchar y defender la II República española, desempeñando diversas labores durante la defensa de Madrid y poniendo en riesgo sus propias vidas". Según Fonseca, el régimen franquista "adoptaba un tono paternalista con las mujeres en sus mensajes, pero trató con igual inquina a hombres y a mujeres. La miliciana era para los vencedores la antítesis de la mujer, cuya misión en la vida era ser madre y reposo del guerrero". Para Santiago Carrillo, que fue primer secretario general de la JSU, "en las guerras, son ellas siempre las que más sufren… Y el régimen de Franco hizo todo lo posible por destruir el espíritu de libertad de las mujeres que se había creado con la República".
Ellas se llamaban Ana López Gallego, Victoria Muñoz García, Martina Barroso García, Virtudes González García, Luisa Rodríguez de la Fuente, Elena Gil Olaya, Dionisia Manzanero Sala, Joaquina López Laffite, Carmen Barrero Aguado, Pilar Bueno Ibáñez, Blanca Brisac Vázquez, Adelina García Casillas y Julia Conesa Conesa. Eran modistas, pianistas, sastras, amas de casa, militantes todas, menos Brisac, de la JSU. El suyo se considera uno de los castigos más duros a los vencidos de la posguerra. Una respuesta, dicen, al asesinato del comandante de la Guardia Civil, Isaac Gabaldón, a su hija y su chófer el 27 de julio anterior.
"El número de detenciones diarias en la capital era muy variable en 1939, aunque muchos días la información titulada 'Detención de autores de asesinato' estaba formada por más de cien nombres…", escribe Pedro Montoliú en su reciente e interesante libro Madrid en la posguerra, 1939-1946. Los años de la represión (editorial Sílex) que le ha supuesto cuatro años de investigación y en el que describe el ambiente de aquel tiempo: "Los peores meses fueron junio, con 227 fusilados; julio, con 193; septiembre, con 106; octubre, con 123, y noviembre, con 201. Por días, los más sangrientos fueron el 14 de junio: 80 fusilados; 24 de junio, 102; 24 de julio, 48; el 5 de agosto, 56. (…) Ese día, y 48 horas después de dictar sentencia, fueron fusiladas las 'trece rosas', de entre 18 y 23 años, que habían intentado reconstruir la JSU en la clandestinidad".
Vigil y Almela enfocan su película preguntándose cómo se podía llegar a ejecutar una sentencia tan infame. "¿Qué había pasado en España? ¿Qué acontecimientos habían azotado el panorama político y social de aquel entonces?". Miraron entonces hacía la organización política juvenil de la que las trece rosas eran miembros, la JSU, y a su papel en el transcurso de la guerra.
"Franco se proponía destruir hasta la simiente de los rojos en este país… y al decir rojos, estoy diciendo los simples demócratas, los liberales, cualquier recuerdo de los tiempos en que España había sido libre", declara Carrillo en el filme. La organización nació en marzo de 1936 de la fusión entre la Unión de Juventudes Comunistas y la Federación de Juventudes Socialistas. "Luchábamos por un ideal", dice una de sus miembros. Otra: "Nos afanábamos por la libertad, por un mundo mejor, porque el trabajador pudiera vivir en condiciones". Una tercera: "Defendíamos la República que había sido elegida en 1931, mejorándola". Y cuarta: "Mi conciencia política surgió tan pronto empezó la guerra. Tenía 15 años y debía pelear, no había más remedio". En 1939, la JSU se encontraba deshecha, sus líderes encarcelados… Sólo se contaba con el coraje de sus miembros para reorganizarse.
"Crear una estructura clandestina es siempre algo muy difícil. Hay que concentrar los esfuerzos. Y en ese periodo los concentramos en la creación, sobre todo, de un partido comunista clandestino", afirma Carrillo. Para el régimen, según el periodista Jacobo García, la JSU representaba un gran peligro: "Dada la juventud de sus militantes, estaba destinada a sobrevivir durante muchos años y a plantear problemas al régimen franquista durante muchos años, a corto, medio y largo plazo". Debía desaparecer.
Así, estando todos los hombres en prisión o en el exilio, de la reorganización se encargaron las mujeres o los jóvenes. "Queríamos seguir luchando, recuperar dinero para ayudar a los presos, para sacarlos, para sacar a mi hermano; queríamos, pero no lo conseguimos…", apunta Concha Carretero. "Te cogían enseguida", rememora Nieves Torres. "Era un Madrid triste, reservado, la gente no se atrevía a mirar a nadie; si ibas en el metro, todo el mundo iba con la cabeza baja", dice Mari Carmen Cuesta. Se tira de los detenidos, se utiliza la tortura para conseguir delaciones, y así, poco a poco, va cayendo la organización. "A los presos los sacaban a la calle y los usaban como gancho, detrás iban dos policías. Así me detuvieron a mí", sigue Torres.
Las trece rosas fueron elegidas para morir entre las 4.000 reclusas hacinadas en Ventas en un espacio pensado para 400 (más de 280.000 presos políticos se contaban en 1939 en España). ¿Por qué ellas y no otras? El escritor Jesús Ferrero imagina una posibilidad literaria y azarosa en su libro: "Roux, Cardinal y el Pálido habían comido opíparamente en el Ritz y se sentían alegres (…). Una hora antes les había llegado la orden de elegir a quince mujeres, preferentemente menores de edad, para conducirlas a juicio. Ya en comisaría, una señora, que se sentía agradecida porque habían liberado a su hija, le regaló al Pálido un ramo de rosas. Eran quince… El Pálido lo cogió y, mirando a Cardinal y a Roux, dijo: 'Señores, ha llegado el momento de decidir quiénes van a ser las quince de la mala hora. Bastará con ponerle un nombre a cada una de las rosas… Empezaré yo', dijo tomando una flor. 'Y bien, esta rosa de pasión se va a llamar Luisa. No conseguí que esa bastarda pronunciara una sola palabra en los interrogatorios. Por poco me vuelve loco'. 'Y ésta, Pilar', dijo Cardinal. 'Y ésta se va a llamar Virtudes', susurró el Pálido con precipitación. 'Y ésta, Carmen', dijo Cardinal. 'Lo merece más que nadie. Nunca me miró bien esa condenada'. 'Y ésta, Martina', anunció Roux. 'Está siempre ausente. Seguro que ni siquiera se va a dar cuenta de que ha muerto".
Ficciones aparte, ellas sí se daban cuenta. De sus condiciones ("La posguerra fue peor que la guerra"), de las humillaciones ("Se ve que les gustó mi pelo y me dejaron pelona, pelona; me lo cortaban y me lo enseñaban, '¿no te da pena este ricito?"), de lo que les esperaba ("No bastaba con estar tú en la cárcel, todo tu entorno tenía que expiar por tu pecado"), de lo que significaba pertenecer a los derrotados ("Nos trataban de lo peor, muchas palizas, muchas vejaciones"), de lo que perdían ("Estuve 16 años en prisión, se me fue lo mejor de mi juventud…").
Así lo cuentan en la película Maruja Borrell, Nuria Torres, Mari Carmen Cuesta, Concha Carretero, Ángeles García-Madrid, entre otras muchas, de las que fueron amigas, conocieron y/o compartieron celda con las trece rosas en aquellos días. Hablan de las penurias, de la vida cotidiana en una prisión en la que sólo se comían "lentejas de Negrín", de los petates en el suelo, de la desconfianza ("No te fiabas de nadie porque se decía que los franquistas habían metido chivatas dentro"), y hasta de su capacidad para sobrevivir, intimar, quererse y reírse de sí y de su situación. Hablan de las terribles noches de saca, de cómo todas salían temerosas a la galería para ver quiénes eran las elegidas para morir, de cómo sucedió todo en aquella noche terrible de agosto. "Para mí es un recuerdo muy amargo, muy amargo", llora aún hoy desconsolada Mari Carmen Cuesta, entonces de 16 años.
En la película de Delta Films y en el libro de Fonseca se recogen testimonios de parientes: las sobrinas de Julia, de Dionisia, de Martina… Y del hijo de Blanca Brisac y Enrique García, quizá la más triste de todas las historias: "Mi padre pertenecía a la UGT, pero mi madre… dijeron que era de la JSU, y yo sé que no militaba. Lo puedo jurar", dice. A ambos los ejecutaron ese 5 de agosto de 1939, cuando él tenía 11 años. "Determinadas corrientes revisionistas pretenden hoy cambiar la realidad de los hechos y esto sí que es muy peligroso. No se trata de generar sentimientos revanchistas. En ninguna de las entrevistas que hicimos percibimos rencor. Al contrario, fue toda una lección de humanidad. Nuestro documental trata de concederles el minuto de duelo que en su día se les negó", cuentan Vigil y Almela.
Fue Blanca Brisac, sin embargo, quien mejor lo expresó, mientras escribía a su hijo esa noche, ya en capilla: "Voy a morir con la cabeza alta… Sólo te pido… que quieras a todos y que no guardes nunca rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca. Las personas buenas no guardan rencor… Enrique, que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado, tan bien cimentada la religión como me la cimentaron a mí… Hijo, hijo, hasta la eternidad…".

Trailer pelicula:




lunes, 24 de diciembre de 2012

Matanza de paracuellos

Seguimos con los datos históricos  en esta ocasión se relata en la novela como recuerda el señorito Fernando las matanzas de Paracuellos, he visitado varias webs y en ninguna de ellas el resultado ha sido imparcial. Popr eso mismo y aunque la fiabilidad de la Wikipedia no es todo lo fiable que puede ser, y después de leer varios artículos es la que me ha parecido mas imparcial, sacar vosotras mismas las deducciones necesarias. Pasar una nochebuena agradable y que os traigan muchos libros PAPA NOEL Felices fiestas.



Matanzas de Paracuellos



Las llamadas matanzas de Paracuellos fueron una serie de episodios de asesinatos masivos organizados durante la Batalla de Madrid, en el transcurso de la Guerra Civil Española, y que llevaron a la muerte de varios miles de prisioneros considerados opuestos al bando republicano. Los hechos se desarrollaron en los parajes del arroyo de San José, en Paracuellos de Jarama, y en el soto de Aldovea, en el término municipal de Torrejón de Ardoz, ambos lugares cercanos a la ciudad de Madrid.
Las matanzas se realizaron aprovechando los traslados de presos de diversas cárceles madrileñas, conocidos popularmente como sacas, llevados a cabo entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre de 1936, mientras se enfrentaban las tropas gubernamentales y franquistas2 por el control de la ciudad. Del total de 33 sacas de presos que tuvieron lugar en las fechas citadas, 23 de ellas terminaron en asesinatos: las de los días 7, 8, 9, 18, 24, 25, 26, 27, 28, 29 y 30 de noviembre y las del 1 y el 3 de diciembre. Entre el 10 y el 17 de noviembre no hubo extracción alguna, y desde el 4 de diciembre cesaron.3
Los convoyes mencionados fueron desviados hacia los lugares del arroyo San José, en la vega del río Jarama, y a un caz o canal de irrigación fuera de uso, en la vega del río del Henares donde miles de prisioneros fueron asesinados. Entre ellos se encontraban militares que habían participado en la sublevación o que no se habían incorporado a la defensa de la República,4 falangistas, religiosos, militantes de la derecha, burgueses y otras personas que en su inmensa mayoría habían sido detenidas por ser consideradas como partidarias de la sublevación, y custodiadas sin amparo legal ni acusación formal.
Los presos extraídos de las prisiones lo fueron con listas elaboradas y notificaciones de traslado o libertad con membrete de la Dirección General de Seguridad y, en ocasiones, firmadas por Segundo Serrano Poncela, el delegado de Orden Público de la Consejería de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid. La Presidencia de la Junta de Defensa la ocupaba el general José Miaja Menant, y la Consejería de Orden Público estaba encabezada por Santiago Carrillo Solares. Posteriormente, como se ha dicho, los presos que figuraban en las 23 sacas citadas fueron fusilados de manera sumaria por milicias pertenecientes a las organizaciones obreras.
Antes del 7 de noviembre ya habían tenido lugar algunas sacas, especialmente durante el mes de octubre, fruto del cambio de manos del control de las prisiones, que pasó de las de los funcionarios de prisiones a las de las milicias a raíz del asalto a la Cárcel Modelo, que tuvo lugar el 22 de agosto de 1936, si bien el número de asesinados fue mucho menor y carecieron del carácter sistemático y organizado que tuvieron las de noviembre y diciembre.5
Las matanzas de Paracuellos son consideradas las de mayor dimensión que tuvieron lugar en la retaguardia de la zona republicana. El número de asesinados ascendió a unas 2.500 personas, si bien la cifra exacta sigue siendo objeto de discrepancia y controversia. También son objeto de enconadas discusiones aspectos como quién dio la orden de ejecutar a los evacuados de las cárceles, por qué unas sacasterminaron en asesinatos masivos en tanto que en otras los prisioneros llegaban sanos y salvos a su destino y, en definitiva, las responsabilidades directas e indirectas de los fusilamientos.





Si quereis mas información visitar el enlace matanza de paracuellos

domingo, 23 de diciembre de 2012

Historia Puerto de Alicante

Conforme voy releyendo la novela de Dulce Chacon vienen a mi mas datos históricos que creo que son de interés  En este caso es los recuerdos de Elvira junto a su madre Doña martina cuando las llevan al puerto de Alicante dónde millares de republicanos creyeron que los iban a sacar de allí en barcos, y que se convirtió en una espera inútil siendo apresados por las fuerzas golpistas. Buscando por Internet esto es lo que mejor encontré y lo que mas fiable me pareció, ya se que son muchos datos los dejo aquí por si a alguien le interesara.



Por la carretera de Valencia, por la de Ocaña, por la de Murcia, por el camino de Elche, todas las vías que llegaban a Alicante en aquel marzo de 1939 se convirtieron en la única salida para un sinfín de defensores de la República en retirada. A pie, en camiones, en carros, militares y civiles, hombres, mujeres y niños, abatidos todos buscaban el lugar de la esperanza ¿dónde está el puerto? La ciudad hervía en un ir y venir de gentes sin porvenir.
Alicante había sufrido 71 bombardeos desde el golpe militar en julio de 1936; sumaba más de 450 víctimas de las bombas y 790 heridos a lo largo 32 meses de guerra extenuante; un total de 740 edificios habían sido destruidos. Para la población civil, los alimentos eran un bien escaso y la resistencia, una consigna desacreditada: la derrota era gris y la esperanza triste en aquella primavera cargada de los peores augurios para la última ciudad republicana.
A lo largo del mes de marzo, en las calles y cuarteles de Madrid, en el puerto de Cartagena y en las altas esferas políticas y militares, también en Alicante, se habían enfrentado los partidarios de resistir y los de negociar una capitulación; eran los coletazos previos a la derrota inminente frente al fascismo europeo aliado contra la cercada República. Los partidarios de la rendición habían ganado en un intento de evitar más dolor; así lo entendían ellos.
El gobierno de Negrín mantuvo en la finca del Poblet, en Petrer, Alicante, sus últimas reuniones; convertidos los comunistas en sus valedores, cercados, optaron por salvar su propia piel y partieron del aeródromo de Monóvar, de la llamada posición Dákar, el 6 de marzo de 1939.
Las autoridades alicantinas aligeraron la necesaria evacuación, tras tomar el mando quienes apoyan las posiciones de la Junta de Besteiro y de Casado. El recién nombrado gobernador civil de Alicante, el socialista ilicitano Manuel Rodríguez, ordenó proporcionar pasaportes y billetes de transporte a quienes fueran designados por las organizaciones políticas y sindicales y así se hizo desde la sede del gobierno y desde el consulado de México, firmados en este caso por el último alcalde de la ciudad, antes de la guerra, Lorenzo Carbonell. Pero ¿con qué naves contaban?
La flota republicana estaba en desbandada –desde los sucesos de Cartagena, a principios de marzo–; solo cabía esperar una respuesta favorable de las navieras francesas y británicas con las que el gobierno republicano había mantenido acuerdos comerciales de abastecimiento. De la armada soviética no había noticia ni barcos a la vista; sin embargo a cientos de comunistas les habían dicho que les llevarían a la URSS.
En su relato autobiográfico sobre el final de la guerra que titula La estampida, el falangista José Mallol Alberola, que en eso días tomó el mando del gobierno civil, afirma que ” por la ciudad deambulaban 60.000 fugitivos”, a la espera de barcos para huir. Las cifras no son fáciles de precisar, tal vez él abulta el peso de aquellos que todavía armados, temía; porque a pesar del caos, la ciudad, hasta el 30 de marzo, no había sido ocupada por fuerzas militares más que los soldados y mandos republicanos en retirada.
Lo cierto es que el 28 de marzo dos barcos están amarrados en el puerto, al pie del Benacantil. Uno de ellos es el viejo carbonero inglés Stambrook, pertenece a France Navigation y su capitán, Andrew Dickinson se aventura y burla el bloqueo de la escuadra franquista y acude en auxilio de quienes aún creen en su derecho a escapar. A pesar del riego, embarca oficialmente a 2638 pasajeros; de ellos, 2.240 eran hombres y 398, mujeres; 147 eran niños, de los cuales 15 no habían cumplido el primer año de edad, y de entre éstos, algunos eran recién nacidos. El Stambrook zarpó el 28 de marzo a las 11 de la noche, entre la conmoción de quienes se quedaban y el arrojo de su capitán que lo manejaba con su línea de flotación sumergida.
Cerca hay otro mercante; el Maritime, también británico; pero su capitán sólo aceptó 37 pasajeros y zarpó prácticamente vació, ante una multitud atónita, a la que no le quedaban aliados, si es que alguna vez los tuvo.
El 29 de marzo la muchedumbre sigue buscando en el puerto una salida, se organizan, hacen listas, discuten si deben defenderse y renuncian a morir matando, tratan de establecer una zona protegida; esperan sin esperanza y otean un horizonte muerto porque las promesas de evacuación se han convertido ya en una artimaña de los falangistas, comandados por Mallol para desarmarles.«Con el fin de dar visos de realidad y que los fugitivos se decidieran a entregar sus armas a cambio del boleto de embarque, hicimos más difícil la entrada al puerto», escribe Mallol. Narra cómo se puso en contacto con el buque de la armada, Canarias, que al servicio de Franco, con otras naves, patrullaba la bahía y desde el que le aseguraron que no permitirían la entrada de ningún barco. Y los hubo que intentaron llegar, así lo cita el historiador Tuñón de Lara que también estaba en el puerto aquellos días. El Winnipeg y un par de mercantes franceses intentaron aproximarse al muelle, pero fueron interceptados.
Hay quienes optan por buscar otro puerto o por salir de la ciudad por tierra. Algunos, que no se atreven a atravesar la zona ya acordonada por sacos terreros y vigilada por falangistas armados con las mismas armas que han entregado los republicanos, se echan al agua, tratando de salvar a nado la escollera; es el caso de un grupo de alumnos de un colegio racionalista de la ciudad, que tras acompañar al puerto a sus maestros anarquistas, Martínez y Muñoz, se volvieron a casa después de saltar al mar y nadar hasta la playa del Postiguet.
La noche del 29 empieza a llover y el puerto se llena de pequeñas hogueras que dan calor a una sociedad apelotonada en la que entre militares y autoridades civiles, no faltan familias enteras, mujeres embarazas ni bebés recién llegados al peor de los mundos. La ciudad es un hervidero de gentes en retirada, de falangistas envalentonados y de ciudadanos sin aliento que no saben si ellos también están atrapados. Muchos miran espantados a quienes se hacinan en el puerto y les llevan agua; como el joven José Aracil, del barrio de Benalua, que busca a su hermano, y va de grupo en grupo, con un botijo en la mano.
El jueves 30 de marzo, con la llegada de la división italiana Littorio, encabezada por el general Gambara, la bandera de Franco es izada en Alicante. Los soldados italianos llegan hasta el puerto y rodean con sus armas lo que queda de la República. Es entonces cuando los derrotados comienzan a romper en pedazos los documentos que acreditan su filiación, ya no son nadie; pero hay quienes antes de entregarse, eligen el suicidio. Algunos lo hacen en pareja y se matan disparando a la vez; otros, mueren solos, descargando contra sí mismos las armas que tenían como objetivo defender la República, vencer al fascismo. La desesperación, el miedo, las ganas de vivir y las de morir se dan la mano en el peor de los momentos.
Ya no hay salida.
Algunos intentan escapar sin destino. El general Gambara escribe un informe al Cuartel Gral de Franco fechado el 1 de abril: Situación milicianos puerto está resolviéndose. Hasta ahora pasarense cerca de 10.000. Quedan 2.000 declarando voluntad de rendición.
Los más siguen las órdenes de los soldados fascistas italianos que los conducen a un campo de concentración improvisado, a las faldas de la Serra Grossa, en la Goteta; Max Aub que estuvo allí lo llamó el campo de los almendros. Después, a la plaza de Toros, a la cárcel, al Castillo de Santa Bárbara, a los cines, a los cuarteles, al campo de concentración de Albatera. La Alicante republicana se había convertido en un penal insaciable.
El fascismo había ganado la guerra: la paz no sería posible.

Fuente: web de Llum quiñonero Hernandez Periodista e investigador.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Puerta de Toledo Zaragoza

La puerta de Toledo, abierta en el muro romano en el costado occidental, conservó desde época romana hasta 1848, en que se derribó, los dos torreones de piedra que la flanqueaban. Allí estuvieron la cárcel Real y la de la Manifestación desde 1440. Junto a la puerta se trasladó en 1210 por orden del rey Pedro II, el almudí o mercado del grano. A lo largo del siglo XIII, se forjó, frente a dicha puerta, el barrio de San Blas o de San Pablo.
He visto que a lo largo de la historia sale la puerta de Toledo. Este es un extracto del libro:

"Los alrededores de la puerta de Toledo eran un hervidero de gentes. Puestos de barberos que igual cortaban el pelo o repasaban la barba que sacaban una muela, vendedores de libros de ocasión procedentes de saqueos realizados durante los penosos años de desmembración del califato, vendedores de esclavos que no tenían acceso al lujoso y exclusivo ma'rid, campesinos de las aldeas cercanas que se desplazaban al alba hasta la ciudad para colocar sus hortalizas, frutas y verduras sin recurrir a los sangrantes intermediarios, equilibristas, vendedores de especias baratas y de pócimas que calmaban todos los dolores y remediaban cualquier enfermedad, faquires de pacotilla, encantadores de serpientes, cuentistas, prostitutas baratas en busca de clientela, afeminados profesionales que se insinuaban provocando a los viandantes y decenas de pordioseros se disputaban un lugar lo más cerca posible de la puerta o en el camino que iba desde ella hasta el ferial del desmantelado circo romano."


Seguimos con la historia de El Salón Dorado La Taifa Tuyibí


La Taifa Tuyibí
La guerra civil en Córdoba, a principios del siglo XI, no dejó de afectar a la región y, como en el resto de la España musulmana, el derrumbamiento de la dinastía Omeya condujo a la constitución de un estado independiente o taifa, cuya capital era Zaragoza. Esta Taifa limitaba al sur con la pequeña Taifa de Albarracín, gobernada por los Banu Razin, y que ocupaba una zona de la actual provincia de Teruel, que incluía Albarracín, la propia Teruel y llegaba hasta la actual Montalbán. Zaragoza comprendía por el oeste las ciudades de MedinaceliSoriaCalahorraArnedoAlfaro y Tudela y llegaba por el este hasta el curso del Cinca, con ciudades como BarbastroMonzónFraga y Lérida, la más importante, que no siempre acató la autoridad del rey de Zaragoza.
[editar]El inicio de la dinastía tuyibí: Mundir I
Mundir I fue el primer rey taifa de Zaragoza y comenzó a ejercer su poder en 1018 titulándose hayib, o "mayordomo de palacio", que era el rango que ostentaron Almanzor y sus descendientes, y que adoptaron los primeros reyes de taifas para significarse en su poder independiente. Quiso Mundir dar a Zaragoza categoría de gran corte, y, para ello, comenzó a remozar edificios como la mezquita aljama de Zaragoza (emplazada donde hoy está la Catedral), que fue ampliada, y a construir unas nuevas termas. Además se rodeó de secretarios-poetas entre los que destacan Ibn Darray y Said al-Bagdadi. El gobernador de la taifa de Lérida, Sulaymán ben Hud al-Musta'in (que veinte años después sería proclamado rey de Zaragoza, iniciando la dinastía hudí) en general acató su poder, aunque hubo entre ellos algunos enfrentamientos incitados por Sancho el Mayor, su mayor enemigo exterior, que incluso le arrebató algunas plazas. Para contrarrestarles, Mundir I se alió con Barcelona y Castilla, logrando mantener en paz su reino. Murió entre 1021 y 1023.



Dinar de oro acuñado en 1029 por Yahya al-Muzaffar como rey taifa de Zaragoza.
[editar]Yahya al-Muzaffar
Hacia 1022 a Mundir le sucedió Yahya al-Muzaffar, su hijo, que continuó las hostilidades contra Sancho el Mayor. Emprendió una campaña contra Nájera, logrando cautivos y botín. Se casó con la hermana de Ismaíl, rey de Toledo a partir de 1028. Fruto de este matrimonio nacería Mundir II (Mu'izz al-Dawla) que le sucedería a su muerte en 1036.
[editar]La caída de los tuyibíes: Mundir II y Abd Allah ibn Hakam
Mundir II fue el último rey taifa de la dinastía tuyibí, al morir asesinado en 1038 por su primo Abd Allah ibn Hakam, que aspiraba a ocupar el trono.
Abd Allah solo mantuvo el poder durante veintiocho días, aunque llegó a acuñar moneda a su nombre, puesto que los notables de la ciudad comenzaron pronto a conspirar contra él apoyándose en Sulaymán ben Hud, hasta entonces gobernador de Lérida, que, comprendiendo la posibilidad de obtener el reino, acudió a Zaragoza. Abd Allah fue finalmente puesto en fuga y, tras violentas agitaciones, Sulaymán ibn Hud fue proclamado rey iniciando una nueva dinastía: la de los Banu Hud.


Al-Muqtadir



Abú Yafar Áhmad ibn Sulaymán al-Muqtadir Billah, rey de la taifa de Saraqusta entre (1046 y 1081).
Abú Yafar Al-Muqtadir, de la dinastía de los Banu Hud, llevó a la taifa de Zaragoza a su máximo apogeo político y cultural. Fue mecenas de las ciencias, de la filosofía y de las artes. Mandó construir el bello palacio de la Aljafería donde se reunieron importantes intelectuales andalusíes.
Al-Muqtadir consiguió reunir bajo su mandato las tierras disgregadas tras el reparto de los dominios de Zaragoza entre sus hermanos hecha por su padre Sulaymán banu Húd al-Musta'in. Solo Yusuf, gobernador de Lérida, resistió durante más de treinta años los intentos de integración de su hermano, hasta que fue hecho prisionero en 1078.
Fue un periodo de máximo esplendor de la Taifa zaragozana, que, en la segunda mitad del siglo XI, solo tuvo rival en la de la Sevilla de Al-Mutamid. Sus fronteras llegaron hasta el Mediterráneo, cuando, a partir de 1076 reunía bajo su dominio las taifas de Tortosa y de Denia, siendo el rey de la taifa de Valencia vasallo suyo.
Sin embargo, la difícil situación de Zaragoza, amenazada por el reino de Aragón de Ramiro I y Sancho Ramírez y en constante litigio fronterizo por las tierras de la extremadura navarra y castellana (Tudela, Soria, Guadalajara), obligaban tanto a Al Muqtadir como a Yusuf de Lérida a pagar parias a sus vecinos cristianos, en especial al poderoso Alfonso VI de Castilla. Hasta el punto de que, en 1081, su sucesor, Al-Mutamán hubo de contratar los servicios de un mercenario castellano, Rodrigo Díaz de Vivar, conocido más tarde como El Cid, que deriva del árabe "sidi" (Señor).

Palacio de la Aljafería



La Aljafería es un palacio fortificado construido en Zaragoza en la segunda mitad del siglo XI por iniciativa de Al-Muqtadir como residencia de los reyes hudíesde Saraqusta. Este palacio de recreo (llamado entonces «Qasr al-Surur» o Palacio de la Alegría) refleja el esplendor alcanzado por el reino taifa en el periodo de su máximo apogeo político y cultural.
Su importancia radica en que es el único testimonio conservado de un gran edificio de la arquitectura islámica hispana de la época de las Taifas. De modo que, si se conserva un magnífico ejemplo del Califato de Córdoba, su Mezquita (s. X), y otro del canto de cisne de la cultura islámica en Al-Ándalus, del s. XIV, La Alhambra de Granada, se debe incluir en la tríada de la arquitectura hispano-musulmana La Aljafería de Zaragoza (s. XI) como muestra de las realizaciones delarte taifa, época intermedia de reinos independientes anterior a la llegada de los almorávides.
Las soluciones adoptadas en la ornamentación de la Aljafería, como la utilización de arcos mixtilíneos y de los salmeres en «S», la extensión del atauriquecalado en grandes superficies o la esquematización y abstracción progresiva de las yeserías de carácter vegetal, influyeron decisivamente en el arte almorávidealmohade tanto del Magreb como de la península ibérica. Asimismo, la transición de la decoración hacia motivos más geométricos está en la base del arte nazarí.
Tras la reconquista de Zaragoza en 1118 por Alfonso I El Batallador pasó a ser residencia de los reyes cristianos de Aragón, con lo que la Aljafería se convirtió en el principal foco difusor del mudéjar aragonés. Fue utilizada como residencia regia por Pedro IV el Ceremonioso y posteriormente, en la planta principal, se llevó a cabo la reforma que convirtió estas estancias en palacio de los Reyes Católicos en 1492. En 1593 experimentó otra reforma que la convertiría en fortaleza militar, primero según diseños renacentistas (que hoy se pueden observar en su entorno, foso y jardines) y más tarde como acuartelamiento de regimientos militares. Sufrió reformas continuas, y grandes desperfectos, sobre todo con los Sitios de Zaragoza de la Guerra de la Independencia hasta que finalmente fue restaurada en la segunda mitad del siglo XX y actualmente acoge las Cortes de Aragón.
En su origen la construcción se hizo extramuros de la muralla romana, en el llano de la saría o lugar donde los musulmanes desarrollaban los alardes militares conocido como La Almozara. Con la expansión urbana a través de los años, el edificio ha quedado dentro de la ciudad. Se ha podido respetar a su alrededor un pequeño entorno ajardinado.